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David

El palpitante ritmo de la vida

David Romera Giménez

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!! FELIZ CUMPLEAÑOS !! .. QUE EN EL SALÓN DE LA VIDA ... LA FELICIDAD SEA SIEMPRE TU PAREJA DE BAILE
       UN SALUDO MUY CARIÑOSO DAVID ...
July 1
CASANDRAwrote:
Te dejo un saludo y te deseo una muy buena semana.
Gracias por aceptarme!!!
June 15
TE DEJO UN SALUDO Y EL DESEO DE BUEN FIN DE SEMANA
May 23
 FELIZ PASCUA DAVID !! SALUD- OS
Apr. 9
rosiwrote:
grazie della tua amicizia virtuale bye rosy
Mar. 26

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Todo empieza de nuevo - El tejedor de sueños  

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Lay down Sally, Jakety Axe... Tejedor Dream's Trio  

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Apache, calling Elvis... Tejedor Dream's Trio  

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Tuna Sabadellense tras la ronda  

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El mago pintor - El tejedor de sueños - Zac Music BCN  

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El fuego del tiempo - El tejedor de sueños - live in Sabadell  

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Fire... Tejedor Dream's Trio  

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Tejedor Dream's Trio  

Cuando florezca la vida

Qué será de la tristeza cuando florezca la vida,

entre melodías nuevas, tan tiernas que solo oírlas,

sus jugos sacien mi sed y, un nuevo día amanezca

bañando el prado de oro, en un comienzo sereno

inspirado en el milagro de una sonrisa que otorgas.

nuevos videos

este es el enlace a youtube donde se encuentran nuevos videos sobre distintas parcelas que la vida otorga.
 
 
 
 
 
 

Deducciones

Existen los medios para llegar a un fin, estos son lo que realmente importa,

ya que el fin no puede necesariamente justificar los medios.

La vida nos lleva desde lo desconocido hacia lo desconocido.

 

Cada minuto está revestido de ese apasionante misterio,

sin saber de dónde venimos ni hacia dónde vamos.

 

Pero no estamos aquí por casualidad, y podemos alegrarnos con la sorpresa,

encantarnos con los paisajes nuevos.

 

Muchas veces sentimos miedo, pero esto es normal en los aventureros.

 

Si solo pensamos en la meta, no conseguiremos prestar atención a las señales del camino.

Si nos concentramos solamente en una pregunta,

perderemos varias respuestas que están ya a nuestro lado.

 

Es por eso que… a la vida… me entrego.

 

Deducciones del guerrero de la Luz

Paulo Coelho

La Gran Invocación de la Nueva Era.

Desde el punto de luz en la mente del Cosmos,

Que fluya la luz a las mentes de los humanos,

Que la luz venga a la tierra.

 

Desde el punto de Amor en el corazón del Cosmos,

Que fluya Amor a los corazones de los humanos,

Que la sabiduría del Amor retorne a la tierra.

 

Desde el centro donde la Voluntad del Cosmos es conocida,

Que el Propósito guíe a las pequeñas voluntades de cada uno,

El propósito que los guías y maestros siempre y para siempre conocen y sirven.

 

Desde el centro al que llamamos la raza humana,

Que se realice el plan de Amor y Luz

Y selle la puerta donde se haya el mal.

 

Que la Luz, el Amor y el Poder de la paz

Reestablezcan el Plan en la Tierra.

No negar lo oscuro ni defender la luz, va más allá de ambos, es reoconocer que todo es energía y vida, es el centro.

Cuando conoces al mismísimo satán, te das cuenta de la auténtica y gran valía del angelito más pequeño.

ISLA REPLETA

Hablé tanto que no dije casi nada.

Pequé de miedo en la estampida de mis sueños

que iban a ser bautizados

por el sol de una mirada,

tan atenta como el hielo ante la llama.

 

Casi todo se lo debo a casi nada,

porque de nada sirvieron las cadenas de mis anclas.

Casi todo se lo debo a casi nada,

por fin se ha hundido mi barco

y he nadado entre tus aguas,

hasta llegar a tu isla repleta de esperanzas.

 

Y hablé tanto… tanto que no dije nada.

Caí en la arena, bendecido por tu aliento,

rendido al soplar alado

bajo la lluvia que techaba,

relucientes sentimientos sin morada.

 

Casi todo se lo debo a casi nada

porque de nada valió creer que no merezco nada.

Casi todo se lo debo a casi nada,

por fin me ahogo y renazco

y se estremece mi alma,

cuando descubro tu isla repleta de esperanzas.

...viene...

Envolvió sus pasos en papel de regalo,

Y en una tarjeta solo escribió “ya estoy aquí”.

No vengo de lejos, nunca fui nadie que no fuera yo.

Fulminaré las piedras que me lanzaron

Los que reclamaban paz para sus miedos

Ante el libre rumbo de mi libre volar…

 

Qué será de la tristeza cuando florezca la vida

Entre melodías nuevas, tan tiernas que solo oírlas

Sus jugos sacien mi sed y un nuevo día amanezca,

Bañando el prado de oro en un comienzo sereno,

Inspirado en el milagro de una sonrisa que otorga

Quien sabe volar sin alas y no precisa volar…

 

Entre el olor de las hojas de un árbol desnudo...

  Notó nuestro amigo cómo el agotamiento se apoderaba de él, haciéndole sentar de forma violenta, como desplomándose a la sombra de un árbol desnudo, cuyos ropajes sirvieron de amortiguación a su caída, formando una espesa alfombra de hojas alrededor del tronco.

 

   El cansancio, las nuevas ideas y las hojas del suelo… parecía formar todo ello una mezcla perfecta, como una conjunción de situaciones que hicieron que Josué dejase de estar allí de forma consciente, dejando solo su sombra, para irse con el latido refrescante de los recuerdos, para adentrarse en una niebla aparecida de la nada.

 

   Empezaron a cruzarse en su camino, unas personas que le iban hablando sin mover la boca, con tan solo mirarlo. Pasaba uno y le hablaba, le venía otro que también… -¿Qué deseas, qué te inquieta? ¿Necesitas nuestra ayuda? pide… Te vemos sostener un plato mientras te nos muestras arrodillado, pidiéndonos limosna, pide… Podemos darte caridad, la misma calidad que nos honra, caridad es como una de las monedas del alma, es uno de los muchos valores propios de la existencia, si recordases sabrías que no necesitas pedírnosla, pues de ella estás lleno, pues empieza justo en ti, no es ajeno a nadie, si todos recordasen...

   Compra con la moneda de tu alma, con el valor de tu esencia, algo para tu sustento, libertad y fuerza para tu corazón… y algo más de calma con unas caricias de tiempo.

   Tienes muchas dudas, ni siquiera sabes si en realidad te hablamos. Aún sigues de rodillas… no es necesario pedirnos nada así, como ángeles que somos, te concederemos el don de la paciencia, aunque en verdad siempre ha estado en ti, en verdad no te entregamos nada que tú no tuvieras desde siempre. Así que pide cuanto necesites, pues si en verdad lo deseas por un bien elevado, lo tienes concedido de inmediato por haber estado siempre contigo.

   De tan estático y plantado, florecerás como un limonero. Puedes moverte, puedes confiar si confías en ti, puedes hacer si haces en ti, puedes crear si crees en ti. Sé lo que tú quieras ser, si es que quieres ser quien eres. Por más que te resistas es así, tan simple como la belleza y el poder de toda existencia. Tú eres quien eres, ten compasión con tu existencia y admítela, solo así avanzarás, pues ahora retroceder no puedes, lo que sabes ya no lo puedes dejar de saber.

   Ahora es ahora, aquí es aquí, tú eres tú… Sonríe, pues tú eres quien teje los sueños del mundo sin darte cuenta hasta ahora, pues tu alma realiza dicho trabajo, pero ahora puedes participar con ella, tu alma y tú aún más unidos… Nosotros también soñamos en ocasiones que somos humanos y otras formas de seres en pleno cambio-.

 

   Uno de ellos se acerca al nuevo árbol que, en efecto es Josué transformado por inmediato efecto convincente de los ángeles, se agacha y apoya la espalda en su tronco para quedar del todo dormido. Observa el limonero la belleza de sus alas.

   Estira una de sus ramas para acariciarlas con sus hojas, con mucho tiento. Entonces se tensan las plumas erizándose en diminutos temblores y, de forma muy elegante se levanta y da media vuelta, para mirarle muy adentro, haciéndole sentir el absoluto cosmos en todo su cuerpo, como si la conciencia de todas las galaxias habitaran en cada célula de su materia.

 

Fragmento "El tejedor de sueños"

Dice Coelho sobre el obrero de la Luz

Él comparte su mundo con las personas que ama. Procura animarlas a hacer lo que les gustaría pero no se atreven.

En estos momentos, aparece el miedo y la intriga como adversarios, cada cual con una gran tabla de madera en sus manos.

 

En una de las tablas, está escrito “Piensa más en ti mismo. Conserva las bendiciones para ti mismo o acabarás perdiéndolo todo”.

 

En la otra tabla se puede leer: “¿Quién eres tú para ayudar a los otros? ¿No será que no consigues ver tus propios defectos?”

 

Él sabe que tiene defectos, pero también sabe que no puede crecer solo, distanciándose de sus seres amados.

Así que arroja las dos tablas al suelo, aun reconociendo que tienen un fondo de verdad.

Ellas se transforman en polvo, y continúa animando a quien está cerca, a quien se deja amar.

El amor está debajo de la paja

Nunca fui un perro verde, aunque me pinten, pero es muy raro conocerme en el primer ladrido.

Como extraña es la primera vez que ladro… y digo que tus huesos y tu cuerpo…

Que tus dones y tu vida dan sentidos verdaderos a la mía.

 

Yo no vine para darte nada, pero sí para decirte donde está lo tuyo.

Yo no vine a sacarte de tu sitio, solo alumbro la escalera de este pozo tan oscuro.

 

Nunca fue fácil mi espada, aunque ya esté mellada.

He aprendido a no sacarla fácilmente aunque me ataquen.

Y la ofrecí a tus pies, devoto e inclinado… que tus hilos y sucesos…

Que tus textos tan complejos, solo tú puedes cortarlos de un bocado.

 

El amor está seguro y sonriente, pero hay mucha paja encima que no quieres apartar.

El amor está tranquilo y reluciente. Si no escuchas con cautela puedes pasarte de largo.

O bailar sin ver que lo puedes pisar.

Camino, pétalos, saberes sentidos.

Tiene mi vida una hoja de plata que a la cercanía de lumbre tenue hace volar quien la mira, cubre mi faja sujeta a mi cuerpo, pétalos de rosas rojas que rodean mi cintura, que en viaje de regreso a mi tierra impulsan mis recuerdos, palpitantes en la fragancia que emana, envolviéndome en un aura con el mismo olor que mi amada.

 

No hay regreso al llanto espinoso. Nunca más, gritaré mientras viva. Volverán a tapar el cielo las migratorias aves, nunca mi amor y mi espíritu serán llanto sin salida pues cada espina he tocado en cada rincón de tu existencia. Con cada una he pinchado cada uno de mis dedos que ahora muestran tus heridas. Las degusto, bebo mi sangre en pétalos que a mi saliva transforma en agua, en vida, por lo inmenso que vivo en milagro, bajo injusto sol que me castiga en el desierto infinito, en mi lenta y fiel vida.

 

Danza el cáliz que a mis labios hace de luz y a cada lágrima que hubiese vertido en llanto sin dolor. Pierda el miedo por perderse en el retorno a ti, danza la tinta resbalada por mi pluma, danza en el aire tu aroma, aún, danza mi vida a través de un tiempo, danza cada momento que aún no he vivido para mostrarme el veneno que al futuro me acerca, hasta que mi muerte suceda como resurrección de algo nuevo, aún no entendido por mi humilde  camino. Mi amor se desprenda de mi cuerpo sin retorno a ningún lugar ya sabido.

 

Más difícil es mostrar que no conoces una lengua que demostrar que sí la sabes
 
"El héroe de plumas" - más fragmentos nuevos

TODO EMPIEZA DE NUEVO

Todo empieza de nuevo como después de respirar,

en una tarde tranquila cuando no hay nada que perder…

y caminas sin miedo, ya nada tiende a perdurar…

y te has vencido hace tiempo al “no esperar” y al “no querer”,

nada más que algún regalo que al azar se le perdió y, a ti llegó a caer.

Todo se olvida cuando el ansia se hace voz,

y se vacía la presa que te costó tanto llenar de orgullo aguado y fe.

 

Todo entra en el juego, si hay principio es que hay final,

escuece tanto la herida que deja el filo del “no ser”,

y has empuñado el silencio y, lo has clavado en la verdad,

guerrero y héroe de un cuento que no se sabe defender,

nada más que de la cruda realidad que te salvó de ascuas bajo tus pies.

Todo termina cuando el odio se hace amor,

tras mucho tiempo de espera, tras mucha lluvia sobre el mar y tras ahogarte en él.

 

Todo empieza de nuevo…

 

Todo esto es un sueño del que no sabes despertar,

tu vanidad te castiga, tus sentimientos no se ven…

y en el pantano te encuentro haciendo piedras rebotar,

sobre aguas turbias de nuevo, la soledad está en la piel,

tatuada en verde en forma de coral bajo un disfraz de quien no quisiste ser.

Todo marchita absorbiendo tanto sol,

la vida es libre y no espera a que la sepas bien tratar donde no va a caber.

 

Todo empieza de nuevo…

Todo se olvida cuando el odio se hace amor,

tras mucho tiempo de espera, tras mucha lluvia sobre el mar y tras ahogarte en él.

La tinaja del mago

En casa del mago maestro,

conocido por su ausencia en las reuniones del pueblo,

se ve luz en la ventana a estas horas de la noche.

Sale de ahí la constancia del ruido de un torno viejo

que hacen girar, sin reproches ni cansancio en apariencia,

los pies del mago maestro.

 

Sus manos se templan en gestos

tan lentos que ni se aprecian si eres consciente del tiempo,

si no hay arcilla en tu calma, si las formas se te esconden.

Surge de caricias laceas sobre el barro perplejo

una tinaja de amores, de una belleza imperfecta

nacida de manos y gestos.

 

Aún brilla el agua en el cuerpo

de esa obra de paciencia, aún es tierna, sin que el fuego

encierre en ella su alma, aún se la ve viva y joven.

Late la vasija con magia, ahora su hablar se hace cierto,

cobra vida y tiene nombre mencionado por la mezcla

del agua brillante y su cuerpo.

 

Ella le pregunta al maestro

el por qué de su existencia, él lleva su mano al pecho,

sobre el corazón y calla y ahí la deja como broche.

Ella pierde su apariencia diciendo que no es un juego…

y torna a ser barro sin nombre… “nunca el amor fue materia,

solo amor, mi buen maestro.”

 

El mago sigue en silencio,

como pidiendo clemencia a su propio desconsuelo,

se fija en su acción mundana y llora, no por reproche.

“No quise hacer una farsa de los frutales del cielo,

deba pues plantar el hombre, si al amor quiere a su vera,

su propia semilla de sueños.”

 

 

David Romera

Versos de "El tejedor de sueños"

El niño

 
 

Tengo un niño en mis brazos que a veces ríe o llora, o se interesa por algún detalle de alguien, o de algo…

Se asusta o se duerme, o hace muecas extrañas cuando no ha digerido bien algún suceso de la jornada.

Es muy variopinto, tanto como la misma vida.

 

No me había dado cuenta que este niño lo llevaba en mis bazos… siempre…

tal vez por eso y para que me diera cuenta de su existencia, veía reacciones de niños que se cruzaban en mi vida,

en la calle, en el autobús, en todas partes… siempre había un bebé mirándome fijamente,

como si estuviera hablando con mi alma, mostrándome el hecho de que en mis brazos había un semejante a ellos.

 

Ahora sé de donde viene esa comunicación tan especial con los pequeños…

ellos veían al niño en mis brazos y yo no. Ahora me doy cuenta que el pequeñín,

con sus reacciones, me dice lo que le asusta, o lo que le gusta, lo que no importa, lo que ya está bien,

lo que falta o sobra en todo momento,

llora si alguien que recibo con agrado trae en verdad motivos de ego en su interior.

Ríe señalando a lo lejos si pasé por alto a alguien con buenas intenciones.

 

A través de él lo veo todo más claro…

¿Sabéis? Ese niño soy yo mismo.

¿Sabéis? Alguien me ayudó a descubrirlo. Alguien cuyo niño habló con el mío.

 

Observad a los pequeños. Tal vez ellos ya os estarán observando a vosotros.

 

 

David Romera

Historias Cuentistadas y otros cuentos versados

Seremos

Cuando la verdad resurja de las cenizas del tiempo,

seremos lo que ahora somos, inamovibles y ciertos,

naturaleza ferviente con su fuego más severo,

con el poder absoluto de su fuerza, luz y amor.

 

Seremos cantor de los pájaros y, en su volar dormiremos,

seremos la hierba extensa y a tierra mojada oleremos,

seremos tormenta, truenos, energía pura impasiva

ante lo absurdo, lo humano, ante sí misma, ante Dios.

 

Cuando todo esto ocurra, habremos sido y seremos

lo que ahora mismo somos, inolvidables, eternos,

leyenda siempre viviente aunque reales, concretos,

libertad, aire incorrupto, volcanes en erupción.

 

Seremos árboles milenarios y orgullosos callaremos,

seremos viento, oxígeno, reyes de nuestro secreto,

seremos nieve en las montañas y en los prados ríos, vida,

infinitamente pensando… siempre seremos tú y yo.

 

David Romera

Versos de "El tejedor de sueños"

Soy almendro

Es, para la conciencia del aire, mi brazo una rama tierna,

flexible se alarga imparable dando a luz campanillas blancas,

azules, rosas y liláceas… secas las próximas a mi tronco,

serán almendros muy pronto,

tanto como nuevas flores de mi mano surjan,

color y vida al extremo, ahora lejos, cada vez más.

 

Dedos que hojas son, imagina el aire, me prolongo y alcanzo otras tierras,

y al paso de mi crecer y de mi brotar sin tiempo,

caen semillas donde, también pronto seré.

 

Decae mi ritmo veloz, lo siento, por tu ventana entro,

me alargo un poco más, más lento… y mi vida se detiene

frente a tu rostro… mi niña duerme.

 

De mi extremo nacen dos florecillas más,

al mismo compás que se abren tus ojos…

…enséñame a brotar, te lo ruego…

tenemos del mundo todo el tiempo.

 

 

David Romera

Versos "El tejedor de sueños"

bufón, yo mismo...

 

   –A veces blanca y a veces negra, es la línea que separa el aceptar la condena y el conformarse con poco.

Intentar saber qué pasa si, al otro lado, curioso, hurgas en ese destino que jamás cruzó tu vida,

por jamás haber sido tu camino. Así, también te divide esa raya, esa frontera,

separando a la torpeza de tus actos, de la verdad más ignorada,

la de no conseguir la prueba de que existir no es un timo, ni solo un pasar peregrino,

sino lanzar una piedra teniendo los ojos vendados, sin saber cómo ni cuando ni por qué cae en ese sitio…

¿torpeza? no hallar la venda. Y veo tu vida pasando entre otras vidas ajenas,

cediéndote ellos el paso y tú el paso cedes a ellos, yendo todos a la corriente que todos dan por impuesta.

 

   La seguís como plumas que el ave de nuestro Yo dejó caer sobre aguas rápidas,

como los tiempos en los que el mundo se ahoga… ¡Revolución! gritaremos al luchar contra las dudas.

 

   Y como no, nuestra arma, aparte de lanzar piedras, será nuestra libertad, la que pongamos en ellas,

para no saber dónde ni cuando ni por qué cayeran. Nuestro uniforme gris, cubierto de colorido,

lo forraremos de plumas. Y como escudo, una venda, para no ser los testigos de lo que ocurre allá fuera,

al otro lado de ella. Que no os importe pisar las rayas blancas ni negras, que por no ser, no son nada.

Las que sí son, se llaman metas.-

 

 

David Romera

Fragmento, "El tejedor de sueños"

Agua sobre Agua ("El tejedor de sueños")

   “Nunca me había sentido tan relajado, tanto que no siento absolutamente nada… Ni siquiera veo cosa alguna… Sí, claro, mis ojos están cerrados… Tampoco oigo nada… No, un momento, me llega… es agua… agua que cae sobre agua, sí, es una cascada, es un sonido constante y a cada momento diferente entre sí, dando personalidad a cada gota, cada una hablando con diferente entonación, con voces distintas. Son diferentes mensajes, litros y litros de ellos que cuentan… que explican y expresan sensaciones con burbujas que, seguro las habrá, como leyendas de pueblos lejanos y antiguos, de hace muchos siglos, pasando de generación en generación, de gota en gota… Un agitar de plumas rápidas se aproxima por mi izquierda, un alado muy pequeño y ligero por su vigor alegre y veloz.

 

   Le siento sobrevolar mi cabeza un instante, antes de detenerse por mi derecha. Vuelve a ser protagonista aquel caer de las aguas, deslizándose entre las rocas, sintiéndolas por momentos erosionándose lentamente. Inspiro todo el aire que puedo, profundamente, lleno de perfiles de cuanto me rodea, lleno de vida de las plantas que desprenden aromas a clorofila y sabia, bañada por el sol que las calienta y actúa en ellas como lo haría un amante sobre su enamorada, con caricias que tensan la textura de la fina piel de la hoja, con su nervio central bien marcado, como una espalda femenina, tratada con ese tacto por toda su superficie, haciéndola vibrar. Se matiza en mi mente el olor a fresca humedad, más adelante y debajo de mí ese ya conocido olor a hierba joven y a tierra mojada aún, tras las lluvias de hace unas horas.

 

   En mis manos se despiertan sensaciones sujetas a lo agradable, pues siento en la izquierda lo juvenil de la hierba que ya conoce mi mente, cuando mi olfato se la presentó. En mi derecha, una mezcla entre la sorpresa y el dejarse sorprender, rendido y abandonado a esta sensación que me llena, cuando entre los dedos se mueven otros que son sin duda ajenos, tan hábiles que fácilmente sucumben en su deslizar lento, a un acople perfecto de dos manos que han formado la conciencia de una sola. Se abren mis ojos, como una especie de nacimiento de dos seres que quieren entenderlo todo de inmediato, a la vez, sin más tardar que lo que dura el gesto de abrir los párpados… y aquella prisa se frena, como se detiene la carrera de un ciervo cuando es atrapado por su cazador, cuando ante mí, impactándome se muestra el poder divino del color azul celeste, con algodones volátiles que pasean con parsimoniosa calma y lentitud. Todo aquello que carece de importancia es, ahora mismo, el resto de mundo, a excepción de mis sentires, destacando por mi tacto, el de alguien delicado que cogía mi futuro, escrito en la palma de mi mano, aunque sin llevárselo, sino como soportándolo, compartiendo conmigo su peso. Mi cuerpo extendido sobre este lecho de astutos y delicados tesoros para las almas, tiembla por la intriga ciega, mirando hacia mi derecha, donde sé que me espera otro increíble despertar, justo donde antes detuvo su vuelo aquel pajarillo risueño e inquieto, donde ahora veo a esta muchacha, cuyo rostro es una mezcla de dos, imposible de definir dónde comienza uno y acaba el otro, qué facciones son de una cara o de la otra, quedando aún más impresionado al ver el pasear de las nubes reflejado en sus pupilas, generosas, suculentas, de hipnotizante profundidad. Me mira como si viera perfilado en mi cara, la sorpresa de alguien que recibe un regalo sin esperarlo.

 

   Sin poder evitarlo, me incorporo y conmigo lo hace ella al mismo tiempo. Inclino mi vista, clavada hasta ahora en su fondo, a través de sus oculares frutos, para dirigirla sin preguntarme el porqué, al perfil de su espalda, habiendo brotado de ella dos blancas cascadas, alas plumadas de flores de blancos y frondosos tapices, a ambos lados del canalcillo que la cruza, de abajo hacia arriba como el nervio de una hoja bendecida por el sol.”

 

David Romera

Fragmento de "El tejedor de sueños"

A+B=C

En momentos en los que se duda incluso de qué modo respirar, se encuentra la respuesta donde menos se espera.

En esta ocasión fue una estrella mi consejera quien derramó sobre mis dudas su luz.

 

 

“Comparte la dicha de tu premisa,

sáciate de alújenos para misma aura

que el Ángelo cáliz sin pascua en vértice dual.”

 

 

No tenía el diccionario a mano, pero mi expresión cambió, algo logró aquel consejo.

Al ver la estrella que mi boca no se cerraba, dijo algo más.

 

 

“Conozco lo mejor y lo peor de aquellos que no me pueden tener para sí.

Elige y disfruta”.

 

 

 

 

David Romera

Historias Cuentistadas y otros cuentos versados

Flor de roca

Cuando la sombra acecha, algo que se ilumina parece amenazante,

suele suceder algo, y tras esto, pocas expresiones son posibles… lo siento,

tuve que atacarte, te resaltaste entre repentinos reflejos y solo entendí el miedo,

y el hacha de mi temor voló hacia ti, ya no sé qué más pasó.

 

Cuando el miedo es la manera en la que todo sucede,

no hay espejos que desvelen tu secreto ante ti mismo,

no hay verdad que haga reaccionar tus ojos, y te ves subiendo a la torre más alta

del más alto muro, sin escaleras, con solo un brinco de tus temores,

hasta que en lo más alto te quedas, sin poder moverte.

 

Recuerda que el sol siempre llega, o no lo recuerdes, pues él nunca olvida llegar de pronto,

cambiarlo todo y teñir la noche del oro del día,

y en lo más alto de tus pesadillas, los primeros rayos se acercan más pronto,

y en el frío más calado hay una vida que de más adentro nacerá,

raíz profunda más autentica, más fuerte, más capaz de bailar con la tierra y abrazarse a la roca,

encontrar la grieta, salir y brotar, estirar tu belleza hasta florecer, brillar,

como brilla el sol que reclamó tu luz como reflejo propio de él en la tierra.

 

El siempre nuevo día te da la bienvenida.

 

 

David Romera

Historias Cuentistadas y otros cuentos versados

Llorar como un hombre

De cada triste canción que logró abrir un canal de suspiros,

sale un mantel con migajas de pan que sacian el hambre al alma.

Recuerdos que alguien sacudió por la ventana, migas que ya en la calle,

alimentan a las palomas que nadie sabe donde irán

ni les importa a donde vayan.

 

Llora como un hombre por lo que no pudiste hacer como un niño.

Halcón de hielo

Sobre lágrimas heladas en la cima del más alto de los latidos, me hallo erguido contemplando el vacío desenfocado, inquieto en mi interior. Aguarda el halcón antes del vuelo, esa fluidez que no mana, por no ser llanto de pena mi alegre desasosiego de la emoción que me ocupa. Miro, veo pasar a tu ausencia que viaja en el aire que viene y se va pero nunca se para, y por más que lo intento, no consigo inspirarme en las cosas que toman tu forma. Y es por eso que dicen mis ansias que estás en todas partes, en todo cuanto me rodea, pero nunca conmigo aunque habites en mi.

 

Desciendo buscando entre este paisaje sobrevolado, el refugio de mis sin nombres, y viendo tantos matices… ¿en qué verde me detengo? Todos son parte del bosque y ninguno es de igual tono, en esta música de colores, aire y vida, sin temores… desciendo ¿Dónde estás? ¿en el todo? ¿Dónde mi nube anhela ser lluvia, que emule al llanto de un ángel sin alas por nunca haberlas querido y, por hoy necesitarlas?  Por que se hizo de agua que cayó, siendo hasta ahora su suelo volátil… Cuanto mi vida anhela ser tuya, como lo es para el ángel sus ansias de vuelo antes de ver su muerte en el suelo, el mismo que ahora alcanzo en mi descenso, dando con aguas profundas… me sumerjo en ellas pero no me mojan, no calmarían mi sed aunque beberlas pudiera, que su corriente no arrastra mi cuerpo aunque procure dejarme llevar, aunque me muera de ganas por ello, aunque esas ganas me impidan después caminar por senderos que no llegan al fin de una parte… creo morir, me ausento, inconsciente… y lentamente despierto.

 

Cerca de aquí pasan aguas que no se ven pero cantan, y se muestran disfrazadas por el aire que las ama, que las mantiene sonando en soplidos que desatan el hilo de campanillas, diamantes de color de agua. En mil tonos, la alegría de un nombre da sentido, aroma y calma clara al milagroso segundo que aquí posa eterno, en este despertar de hadas.

 

Cierro de nuevo los ojos, inspiro profundo y exhalo al abrirlos… a esta otra realidad regreso, entre el sudor de una noche desnuda de verano, y al darme del todo cuenta, suena mi garganta como el crujir de una puerta vieja. Descansa el apego a los miedos del guerrero inquieto que nunca más habrá de luchar.

 

 

David Romera

Historias Cuentistadas y otros cuentos versados

El náufrago del cielo

Cuentan las olas la historia de aquel que nunca llegó a la orilla, quien buscó en la tristeza el refugio amargo durante toda su vida. Pensó que debía luchar para alcanzar la felicidad lejana, llorando para vaciarse hasta encontrar su sonrisa, inundando de este modo toda la Tierra que aún creía en él. Y luchando navegó hasta pudrirse su barco, y no decidió otra cosa que darse por vencido.

 

El mar se olvidó de él cuando a sus aguas caía, engullendo a ambos, hombre y barco, el monstruoso ser profundo del inmenso y salado manto. Pero se desdobló su alma, con un simple roce de su cuerpo en los corales del fondo. Salió de sí mismo un nuevo ser que aún guardaba dentro esa lucha, la que jamás pensó empezar, pues justo antes de su muerte comprendió la inexistencia de tal guerra. Solo amor y nada más. No entendió sin antes perdonar, ni perdonó sin amar, amando para no olvidar y, así tener la base donde la felicidad se construye. Y amándose, el mar lo amó, empujándole hasta la orilla, convertido en un brillante ser, nuevo a partir de aquí, único a partir de ahora.

 

Fue hallado en la alfombra lisa y clara de la playa por unos pescadores de endurecido rostro de libertad. Lo encontraron sin a penas vida en sus latidos, con las manos frías y empapado, moribundo… sonriente… Cuentan las olas que vino del cielo nublado, lloviendo al tiempo que el sol lucía. Cuentan las nubes que el mar le trajo hasta aquí, tras un naufragio extraño, caprichos del destino, escoltándole dos delfines que evitaron su ahogamiento en su inconsciente salvación. Vino de ambos, mar y cielo, cuentan los aldeanos. El amor del aire y el agua fecundó al hombre que reía cuando escapó de su muerte, aun sin estar del todo vivo. Solo puede hacer ese gesto quien conoce el plan supremo que le evitó morir, sabiendo que más importante que su muerte, es sin duda la tarea que le encomienda el cosmos, ahora y aquí, a partir de esta playa.

 

Ahora sabe que todo está en él y que el está en todo, y que todos somos él, pues él puede ser, como todos, quien elige amar tal como nos ama el Todo. Cuentan las olas la historia de aquel… que decidió ser la vida.

 

 

David Romera

Historias Cuentistadas y otros cuentos versados

EL FUEGO DEL TIEMPO

Ayer dormí como un niño a la sombra del tiempo.

Así amainaba la furia de la tormenta a mi alrededor.

Me sorprendí entre sueño y sueño desanudando la cuerda que ataba

El saco donde guardé lo que no quise ser hoy.

                                               

Hoy no sonríen las bocas de metro.

Y los viajeros furtivos no han sabido llegar.

Solo queda el recurso de los sentimientos.

Y si hoy me quedo aquí, en este inicio profundo…

Puede que observe más esas cosas que nunca sé donde están.

Y si hoy me quedo aquí, encenderemos un fuego de causas que quemar.

 

Llovieron interrogantes en el bosque del quiero.

Y en el bar del ya no puedo se asaban dudas para llevar.

Ayer me puse por sombrero la libertad de colgar la toalla.

Y de dejar por hacer lo que no quise empezar.

Jamás vi nada caer hacia arriba, jamás vi pez que en el agua no quisiera nadar.

Desconozco los males que al alma no aflijan.

Y si hoy me quedo aquí, solo el silencio es capaz de gritarnos, y no se deja domar.

Y si hoy me quedo aquí, encenderemos un fuego de causas que olvidar.

 

…, traigo los bolsillos llenos de tiempo y no para de llover

…, prenderemos fuego sin prisa ni miedo a las causas que esconder.

Y si hoy me quedo aquí, en esta parte del mundo.

Anclas que invoquen al Dios de la estancia, de mis galeones caerán.

Y si hoy me quedo aquí, encenderemos un fuego de causas que añorar.

 

QUE NOS ENCIERREN

Bebido  el miedo de los dos en copas de un sincero anochecer,

Se me olvidó brindar.

Como se olvida un soñador de dar forma a la arcilla y componer

Recuerdos sin domar.

 

Hicimos agua con el aire, hicimos aire con la tierra

Y luego nos quisieron encerrar,

Por ser alados y sin dueño, por haber roto las cadenas,

No sé como pudimos escapar.

 

 

Ya me cansé de huir de aquellos que no sueñan,

Me cansé de huir, de leyes sin esencia,

Me cansé de huir, que corten el camino a nuestra libertad, ya me cansé.

 

 

Guardé el silencio en el cajón envuelto en un pañuelo que mojé,

Con llanto de esperar…

Tan quieto mi alma floreció a orillas del eterno amanecer,

Mi fruto endulza el mar.

 

 

Seremos seres sin un tiempo, haremos piruetas aéreas,

Y qué si nos intentan encerrar,

Tan solo pido, solo ruego, los dos en una misma celda,

De donde no queramos escapar…

 

 

Ya me cansé de huir de aquellos que no sueñan,

Me cansé de huir, de leyes sin esencia,

Me cansé de huir, que corten el camino a nuestra libertad, ya me cansé.

Que nos encierren ya,

Tú y yo seremos libres, no quiero escapar,

Somos almas de fuego, no hay nada que pagar,

Ya me cansé de huir, que nos encierren ya, ya me cansé.

 
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